Por Tamara Jeri |
CRÍTICA URBANA N. 39 |
Históricamente, el urbanismo se centró en relevar la producción económica, dejando en segundo plano todo lo relacionado con la reproducción social, los cuidados. Esto no es casual: responde a una organización social donde estas tareas han sido asignadas históricamente a las mujeres y tratadas como algo “natural”, más que como un trabajo indispensable para sostener la vida.
Sin embargo, la vida cotidiana depende de una red de servicios, infraestructuras y desplazamientos que ocurren en la ciudad y que impactan de manera distinta a las personas según su género. En tal contexto, el espacio del territorio en el que se encuentra el cuidado se vuelve central para la forma en que averiguamos dónde ocurre el cuidado y quién lo proporciona, y qué obstáculos deben plantearse para hacerlo. Así, mapear el cuidado permite convertir las desigualdades invisibles en datos tangibles que pueden informar y proponer políticas públicas con énfasis en el género.
Esta mirada se relaciona con el concepto de “diamante del cuidado”, que plantea que estas responsabilidades deben distribuirse entre el Estado, el mercado, la comunidad y las familias. En América Latina existen experiencias de mapas de cuidado que no solo generan datos, sino que ayudan a comprender mejor la realidad local y guían decisiones basadas en evidencia para avanzar hacia ciudades más inclusivas (Mapa de Cuidados de Colombia, Mapa de Cuidados en el Municipio B, Uruguay, Mapa de Cuidados de México y el Mapa Federal de los Cuidados de Argentina son solo algunos ejemplos).
En Chile, estas ideas se han aplicado en distintas escalas territoriales. A continuación, se presentan dos experiencias de mapas de cuidado en dos escalas, barrial y regional, que muestran su potencial como instrumentos políticos y de justicia urbana.

Exposición de bienvenida a Jornada de Participación Nº 1 Mapa Ciudadano “Cuidar y Convivir en comunidad y diversidad”. Fuente: Equipo SUR Profesionales Consultores.
La escala barrial: un mapa para el sistema “Santiago Te Cuida”
En la comuna de Santiago, la Municipalidad impulsó con financiamiento propio una experiencia pionera a nivel local: el mapa ciudadano Cuidar y Convivir en Diversidad y Seguridad en el Territorio”, centrado específicamente en la Unidad Vecinal N°10[1]. Esta herramienta, creada entre 2022 y 2024, tuvo como propósito visibilizar recursos vinculados al cuidado y la convivencia desde una perspectiva interseccional. Lo innovador de esta propuesta radicó en que superó la visión tradicional de servicios básicos, como salud y educación, para integrar dimensiones vitales de la cotidianidad al concepto de cuidado: la seguridad humana y la integridad física y mental. Así, este mapa reconoce que el derecho a cuidar y ser cuidado solo puede ejercerse plenamente en entornos libres de violencia y miedo.
El diseño y el poblamiento de datos incluyó, además de registros administrativos municipales, recorridos territoriales participativos y talleres comunitarios donde las propias cuidadoras y vecinas retroalimentaron la herramienta y complementaron información. En lo funcional, este permitía filtrar servicios según el tipo de población —personas mayores, infancia, personas con discapacidad, entre otros— y ofrecía funcionalidades de localización por GPS en tiempo real de la persona que busca.
Sin embargo, esta experiencia también fue bastante sensible a los cambios de poder: después de un cambio de alcaldía, el Mapa fue dado de baja. Este caso muestra que la sostenibilidad de una gobernanza feminista del territorio depende en gran medida de la voluntad política y la apropiación social de tales herramientas, y se requiere un mecanismo para proteger dichos datos como salvaguarda de los derechos de la comunidad contra cambios de poder.
La escala regional: un mapa de cuidados para la Región Metropolitana
Ampliando la escala, se implementó el Mapa Regional de Cuidados: hacia una corresponsabilidad social y de género en los cuidados, para las 52 comunas de la Región Metropolitana de Santiago. Esta herramienta, operativa desde abril de 2025 y financiada por la AECID, se inserta en la Política Regional para la Igualdad de Género y actúa como soporte técnico del programa Cuidando a quienes Cuidan[2]. A diferencia del mapa barrial, esta plataforma regional permite una visualización macro que muestra concentraciones y vacíos de servicios por zonas, facilitando la planificación intersectorial a nivel gubernamental.
La construcción de esta base de datos enfrentó el desafío de la fragmentación de la información oficial y, para ello, combinó el uso de fuentes geoespaciales del Estado con búsquedas manuales para consolidar un registro que incluyera servicios públicos de dependencia central y municipal. Tecnológicamente, el mapa regional también usó código abierto, garantizando gratuidad y replicabilidad en otros territorios sin dependencias tecnológicas externas, promoviendo el derecho al acceso a la información. través de talleres participativos de testeo se reveló que, para los equipos municipales, el mapa resultó una herramienta útil para crear rutas de trabajo y articular áreas de salud y desarrollo social. Por su parte, para las mujeres cuidadoras, su valor recae en la capacidad de identificar una red de apoyo cercana. Como contracara, se detectaron barreras significativas como la brecha digital en personas mayores o con baja alfabetización tecnológica, especialmente entre las mujeres. En respuesta, se incorporaron mejoras como la geolocalización automática del usuario y filtros específicos para servicios de salud mental y rehabilitación, buscando garantizar que nadie quede fuera de este sistema de apoyo por razones tecnológicas.

Página de inicio del Mapa Regional de Cuidados (https://www.cuidandoaquienescuidan.cl/mapa)
Lecciones aprendidas: hacia una gobernanza territorial del cuidado
Estas experiencias ofrecen lecciones cruciales para las políticas de cuidado y una gestión territorial con enfoque de género y derechos humanos. Primero, mapear es un acto de visibilización política: traslada el cuidado del ámbito privado al público, reconociendo las redes comunitarias y promoviendo la corresponsabilidad para desnaturalizar la carga sobre las mujeres.
Segundo, su eficacia depende de la inserción institucional; para trascender cambios de autoridades, los mapas debieran integrarse en políticas permanentes con presupuestos estables y resguardo social. Tercero, ante la brecha digital, es vital implementar estrategias de mediación (como cartillas impresas y capacitaciones) que aseguren la apropiación de las personas mayores, garantizando que la tecnología no sea una barrera de exclusión.
Finalmente, es necesario avanzar en una gobernanza de datos entre niveles regionales y locales que centralice estadísticas hoy fragmentadas, permitiendo decisiones estratégicas y fortaleciendo la incidencia política de las organizaciones de mujeres en el territorio.
En conclusión, los mapas de cuidado son instrumentos con un alto potencial para identificar vacíos de cobertura y diseñar ciudades más humanas, que reconozcan y respondan a las necesidades de cuidado. Más allá de ser simples visualizadores, deben consolidarse como herramientas pedagógicas que promuevan un cambio cultural profundo: entender el cuidado no como una carga individual de las mujeres, sino como un derecho social y una responsabilidad colectiva indispensable para el sostenimiento de la vida.
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Notas
[1] Mapa desarrollado por equipo de SUR Profesionales Consultores SA mediante convenio con la Municipalidad de Santiago.
[2] Mapa ejecutado por Coorporación SUR, mediate convenio con el Gobierno Regional de Santiago, en el marco del Proyecto “Fortalecimiento de Liderazgo y Participación de Mujeres para Avanzar Hacia Ciudades Feministas y Territorios que Cuidan” de la Red Mujer y Hábitat de America Latina, coordinado por Fundación Guatemala y financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).
Nota sobre la autora
Tamara Jeri es socióloga (Pontificia Universidad Católica de Chile, 2001), Magíster en ciencias sociales- sociología de la modernización (Universidad de Chile, 2015) e investigadora y gestora de proyectos de SUR Corporación de Estudios Sociales y Educación, desde donde ha participado en la elaboración de Mapas de Cuidado y en Proyectos de cooperación internacional sobre cuidado y territorio.
Para citar este artículo:
Tamara Jeri. Mapear los cuidados para una corresponsabilidad territorial. Crítica Urbana. Revista de Estudios Urbanos y Territoriales Vol. 9, núm. 39, Feminismo y espacio. A Coruña: Crítica Urbana, marzo 2026.









